Hay personas que pedalean por su ciudad, otras que lo hacen para evadirse… y luego está Silvia J. González (@plomoenlospedales), que convirtió el cicloturismo en una forma de vida.

Irenbici conoce a Silvia desde hace unos años y es maravillosa su historia porque representa todo lo que la bicicleta significa: libertad, curiosidad y coraje.

Silvia ha recorrido más de 21.000 kilómetros atravesando 17 países y completando las 17 rutas de la red EuroVelo. Lo que empezó como una idea acabó convirtiéndose en una aventura que demuestra que la bicicleta no solo te lleva a lugares, sino que te cambia la forma de mirar el mundo.

Así nos lo cuenta Silvia, con sus propias palabras:

Soy Silvia J. González, nacida en Alicante, aunque en el mundo del ciclo viaje muchos me conocen como @plomoenlospedales. En los últimos años he cumplido un sueño que comenzó como una simple idea y acabó convirtiéndose en una aventura de vida: recorrer las 17 rutas de la red EuroVelo, sumando más de 21.000 kilómetros y atravesando 17 países europeos.

Durante los últimos cuatro veranos he pedaleado por algunas de las rutas más emblemáticas del continente: la EuroVelo 1 (Atlantic Coast Route), la EuroVelo 3 (Pilgrims Route), la EuroVelo 4 (Central Europe Route), la EuroVelo 6 (Atlantic–Black Sea), la EuroVelo 7 (Sun Route), la EuroVelo 8 (Mediterranean Route), la EuroVelo 9 (Amber Route), la EuroVelo 10 (Baltic Sea Cycle Route), la EuroVelo 12 (North Sea Cycle Route), la EuroVelo 14 (Waters of Central Europe), la EuroVelo 15 (Rhine Cycle Route), la EuroVelo 17 (Rhône Cycle Route) y la EuroVelo 19 (Meuse Cycle Route), entre otras.

Mi bicicleta me ha llevado desde el Círculo Polar Ártico, cruzando Finlandia, Suecia y Dinamarca, hasta los Estados bálticos y el corazón de Europa, siguiendo los cursos de grandes rios Europeos. He pedaleado por casi todos los rincones de Francia, por Suiza, la República Checa, Polonia, y por las costas de Holanda y Bélgica, y unas cuantos kilometros de Alemania. En el camino he tenido la suerte de conocer lugares Patrimonio de la Humanidad, paisajes únicos y, mucha historia del viejo continente, pero también a personas que me han recordado que el viaje también se mide en encuentros.

Mi primer gran viaje fue en el verano de 2022, un recorrido de 5.200 kilómetros que marcó el inicio de esta aventura. Desde entonces he seguido pedaleando cada temporada hasta superar los 21.000 kilómetros, repartidos en un total de 12 meses de viaje acumulados. En cada país he aprendido algo nuevo, y también he podido ver las grandes diferencias que existen en materia de infraestructuras ciclistas y señalización. En el sur de Europa, por ejemplo, aún queda mucho trabajo por hacer.

Viajo sola y en autosuficiencia. Llevo conmigo una tienda de campaña, una pequeña cocina portátil y un panel solar, además de unos 30 a 40 kilos de equipo. Esa independencia me permite improvisar dónde dormir, adaptarme a las condiciones del terreno —desde carriles bici asfaltados y perfectamente señalizados hasta tramos de gravel o caminos rurales— y disfrutar de la libertad que solo da el no depender de nada más que tus propias piernas.

Cada kilómetro ha sido una lección. En bicicleta aprendes a escuchar el paisaje, a entender las diferencias culturales desde una perspectiva humana y pausada, y a mirar el mundo con otros ojos.

Mi viaje no se trata solo de pedalear; es también una forma de defender la movilidad sostenible. Creo que la bicicleta es una herramienta poderosa para conocer el continente con un bajo impacto ambiental, acercarse a comunidades locales y descubrir todo lo que queda fuera del turismo de masas.

Hoy puedo decir que he recorrido las 17 rutas de EuroVelo, pero la red completa tiene más de 90.000 kilómetros, así que todavía queda mucho por pedalear. De momento, solo tengo completadas en su totalidad las EuroVelo 15 y 17, y ya estoy planificando mi próxima aventura, que comenzará a finales de febrero de 2026.

A través de mis redes comparto mi día a día, consejos, reflexiones sobre el ciclo viaje y observaciones sobre las infraestructuras ciclistas en cada país. Me gusta animar a la gente a probar esta forma de viajar. No hace falta recorrer miles de kilómetros para descubrirlo; basta con hacerlo una vez en la vida, no se trata solo de pedalear; se trata de aprender a mirar y a vivir lento.

“Es lo desconocido lo que hace girar mis ruedas”.

Es admirable la valentía, constancia y pasión de Silvia. Su historia inspira y nos recuerda por qué amamos tanto la bicicleta: porque detrás de cada pedalada hay un sueño, un reto y una forma diferente de mirar el mundo.

Gracias, Silvia, por confiar en irenbici para contar tu historia y por ser ejemplo de lo que significa vivir en movimiento.

📍Puedes seguir sus viajes y próximas aventuras en:
Silvia J. González — @plomoenlospedales
📧 plomoenlospedales@gmail.com
🌍 Web / Crónicas: eurovelo.com (artículos firmados como plomoenlospedales)

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