Gracias a la libertad de expresión de la que todavía disfrutamos, irenbici se ve obligado a pronunciarse sobre lo ocurrido en La Vuelta.

Quienes nos seguís desde hace tiempo, sabéis que esta web y sus redes sociales están centradas en el ciclismo urbano, en la defensa y promoción de la bici en la ciudad como el medio más eficaz para acabar muchos de los problemas que sufrimos en nuestro día a día en pueblos y urbes.

Aunque esa es la razón de ser de este proyecto, bien es cierto que siempre hemos mirado de reojo las competiciones ciclistas.

¿Por qué?

Porque son un escaparate enorme para acercar la bicicleta a millones de personas. Y en una sociedad cada vez más crispada en contra de la bici, esa visibilidad vale muchísimo. El odio al ciclista ha llegado a tal extremo que incluso los aficionados lo sufren en las carreteras, con atropellos que en demasiadas ocasiones acaban con vidas.

Pues bien, en esta edición de La Vuelta TAMPOCO SE HA RESPETADO AL CICLISTA. Una vez más, ha vuelto a ser la víctima.

Muchos estamos hartos de que siempre sea el ciclista quien paga el precio, venga de donde venga el ataque.

No solo se ha puesto en peligro la competición, sino también la integridad física de los corredores, del mismo modo que ocurre con tantos ciclistas anónimos en nuestras carreteras.

Lo vivido en Madrid fue el cúlmen de una situación que venía calentándose desde que se dio inicio a la primera etapa.

Hubo etapas modificadas, finales recortados sin declarar ganador, sentadas en mitad de la carretera, agresividad de los manifestantes haciea los corredores, la caída de Javier Romo que le obligó a abandonar, invasiones en carretera o en circuitos urbanos como en Bilbao o Madrid, policías heridos, detenidos… Y para rematar, ni siquiera hubo podio oficial ni entrega de trofeos en la Plaza de Cibeles como es habitual.

La ceremonia se improvisó a escondidas, de manera clandestina, en el parking de un hotel, con los corredores subidos en unas neveras a modo de podio, números de cada posición escritos a bolígrafo y una lona arrugada de patrocinadores de fondo.

Un espectáculo bochornoso y lamentable, indigno de una competición ciclista como nuestra Vuelta con 80 ediciones a sus espaldas.

Todo, una vez más, manchado por la política.

Una pena porque la bicicleta, bien por un lado o bien por el otro, siempre es la gran perjudicada por la política.

¿Significa esto que irenbici está en contra de las manifestaciones?

NO. Siempre que sean pacíficas.

¿Está irenbici en contra de deunciar lo que ocurre en Gaza?

NO.

Una situación tan grave como la masacre en Gaza, jamás puede justificar para hacer uso de la violencia contra el deporte, tal y como ha sucedido con La Vuelta a España.

NUNCA.

Esta es y será la postura de irenbici.

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